La utilización de productos de ácido hialurónico en forma de geles con diferentes tamaños de partículas nos permite poder actuar rellenando arrugas de diferentes tamaños, reposicionando planos, produciendo vectores de tensión químicos, proyectando planos que se pieden o que queremos modificar y produciendo volúmenes.

Algunos tipos de gel ofrecen una gran variedad de presentaciones, que permiten adaptarlo a las diferentes características de los tejidos y planos de actuación. Para las correcciones volumétricas se puede emplear un gel incoloro, transparente, viscoso, con un gran tamaño de molécula, lo que le confiere un gran poder voluminizador. Debe utilizarse a nivel subcutáneo o supraperióstico. La técnica de implantación clásica, descrita para este producto, es mediante la utilización de una cánula que se introduce mediante una pequeña incisión.

También se puede utilizar una aguja para su implantación subcutánea, lo que permite ampliar las posibilidades de uso y aumentar la tolerancia por parte del paciente, sin interrupción de su vida laboral. La duración de los resultados es variable, entre 9 y 12 meses para la mayoría de los pacientes, si bien, se puede alargar la duración con la realización de pequeños retoques y el mantenimiento de condiciones óptimas de hidratación y nutrición cutánea.

Con este producto, podemos aumentar los pómulos y el mentón, corregir el óvalo facial, rellenar grandes surcos y corregir los diferentes ángulos nasales. En cuanto a la evaluación de seguridad del tratamiento, después de multitud de tratamientos, no se ha evidenciado ninguna reacción adversa importante: hematomas, enrojecimiento, dolor y sensación de opresión en el pómulo han sido los escasos efectos evaluados.